Página de urgencias con lo imprescindible
Horario de esta noche, teléfono, cómo llegar y qué hacer mientras venís. Sin fotos de equipo ni historia de la clínica: eso va en otra página.
Webs por sector
Nadie busca «veterinario 24 horas» tranquilo. Lo busca desde el móvil, con el perro en brazos, y llama al primero que le da el teléfono claro. Monto webs para que ese primero seáis vosotros: rápidas, con el teléfono a la vista y posicionadas en vuestro barrio.
He mirado bastantes webs de clínicas veterinarias y casi todas están hechas para el mismo momento: un dueño tranquilo, un domingo por la tarde, leyendo quiénes sois. Ese momento existe, pero no es el que os trae clientes nuevos. El que os los trae es otro: el perro ha vomitado sangre, son las tres de la mañana y alguien escribe «veterinario urgencias» en el móvil. Esa persona no lee la sección de equipo. Quiere saber tres cosas: si estáis abiertos ahora, cuánto tarda en llegar y a qué número llama.
Si vuestra web tarda en cargar, esconde el teléfono al final de la página o no dice en ningún sitio si hay urgencias esta noche, esa persona vuelve a Google y llama a la siguiente clínica. No la habéis perdido por ser peores. La habéis perdido por una web que no responde a la pregunta que traía.
A las tres de la mañana no hay recepcionista. La web es la única que contesta. Si no dice «abierto ahora» y no da el teléfono sin hacer scroll, para el dueño es como si la clínica no existiera.
Lo otro que hace distinto a este sector es lo que pasa después. El dueño que salvó a su gato con vosotros escribe una reseña que vale más que cualquier anuncio, y el que perdió al suyo puede escribir otra que duele durante años. Y entre medias hay vacunas, desparasitaciones y planes de salud que solo se cobran si alguien se acuerda de avisar el mes que toca. Una web veterinaria bien hecha trabaja en esas tres cosas: que os encuentren en la urgencia, que las reseñas se pidan cuando toca y que el cliente vuelva sin que tengáis que perseguirlo. Lo bonita que sea es lo de menos.
Qué incluye
Horario de esta noche, teléfono, cómo llegar y qué hacer mientras venís. Sin fotos de equipo ni historia de la clínica: eso va en otra página.
Horarios normales y de urgencias, festivos, servicios y fotos reales del local. Para «veterinario cerca de mí» esa ficha pesa más que la propia web.
Botón fijo que no desaparece al hacer scroll. Y aviso claro de que por WhatsApp no diagnosticáis, solo dais cita.
Vacunación, castración, dental, exóticos, lo que hagáis. Con las palabras que usa quien busca, no las de la facultad.
Enlace directo a vuestra reseña de Google y una forma de mandarlo que no dependa de que alguien se acuerde. Las buenas se piden; las malas llegan solas.
Si vuestro programa de gestión lo permite, los conecto con la web. Si no, monto un sistema sencillo por correo. El ingreso recurrente depende de avisar el mes que toca.
El horario está en el pie de página, en gris, y no distingue consulta de urgencias. El dueño que busca a medianoche no va a ponerse a calcular. Si hacéis urgencias, tiene que verse en la primera pantalla, con la hora y el teléfono. Y si no las hacéis, decid a quién derivar: da más confianza que callarlo.
«Ovariohisterectomía», «profilaxis dental», «tenencia responsable». Nadie busca eso. Buscan «castrar a mi perra», «limpieza de dientes gato», «cuánto cuesta vacunar un cachorro». Google enseña vuestra página a quien escribe lo que vosotros habéis escrito. Si escribís en jerga, os encuentran los compañeros de profesión, no los clientes.
Cuando alguien pierde a su animal, a veces la rabia acaba en una reseña de una estrella. No se puede evitar. Lo que sí se puede es que no sea la única reseña del mes. Las clínicas con buena nota no tienen menos disgustos; piden la reseña a los que salieron contentos. Y responden a las malas con calma, sin discutir el caso en público.
¿Ya tenéis web?
Nueve comprobaciones sobre la web pública de una clínica veterinaria. Sin registro y sin dejar el correo: el resultado se ve aquí mismo.
Dudas frecuentes
La web está lista en dos o tres semanas. Posicionar es otra cosa: según la competencia de la zona, entre cuatro y ocho meses para búsquedas como «veterinario» más el nombre del barrio. Quien te prometa la primera posición en Google en un mes está mintiendo. Lo que sí notáis antes es que la ficha de Google mejora y que las llamadas desde el móvil llegan al número correcto.
En general, no. Competir en precio de pienso con las grandes tiendas online es perder tiempo y margen. Lo que sí funciona es que el cliente sepa que podéis tenérselo preparado para recoger cuando venga a la revisión, o un plan de salud que incluya la alimentación. Si de verdad queréis tienda, te lo digo claro: no es lo primero que haría.
No, y no lo escribiría aunque me lo pidierais. Nada de prometer curaciones ni de diagnosticar por internet o por WhatsApp. La web explica qué hacéis, cómo trabajáis y cuándo hay que venir; el diagnóstico es en consulta. Además de ser lo honesto, os ahorra problemas: la publicidad de servicios sanitarios tiene límites.
No siempre. Antes de nada la miro junto con vuestra ficha de Google y os digo qué se puede aprovechar. A veces basta con arreglar la carga en móvil, poner el teléfono donde toca y reescribir dos páginas. Si hay que empezar de cero, os lo digo con los motivos, no porque me convenga.
Podéis salir por las horas que sí cubráis, y sin engañar a nadie. Si atendéis urgencias hasta las diez, la web lo dice así. Para el resto de la noche, ponéis a quién derivar. Puede parecer que regaláis clientes; en realidad el dueño recuerda quién le ayudó a las dos de la mañana aunque no fuera en vuestra consulta.
Sí. El trabajo se hace igual en remoto; solo las reuniones presenciales quedan limitadas a Valencia y alrededores.
Empieza por aquí
Veinte minutos por teléfono o videollamada. Si la web que tenéis sirve, también te lo digo.