Responde las preguntas de siempre
Horarios, precios orientativos, ubicación, plazos, formas de pago, qué necesita traer el cliente. Con vuestras respuestas, no las que se invente.
Implantación de IA
Un asistente que atiende en WhatsApp y en tu web con la información real de tu empresa: responde dudas, coge citas, filtra lo que merece tu tiempo y avisa a una persona cuando hace falta. Funciona a las tres de la mañana y en agosto.
El coste real no es el chatbot: son las consultas que hoy se pierden. En un negocio pequeño, la persona que atiende el teléfono también atiende al cliente que tiene delante, factura y cierra la caja. Cuando llegan tres mensajes a la vez, dos se quedan sin contestar.
Ese cliente no vuelve a insistir: escribe al siguiente. Y esa pérdida no aparece en ningún sitio, porque nadie contabiliza lo que no llegó a pasar.
Si un cliente nuevo te deja de media 400 € y pierdes tres consultas a la semana, eso son más de 60.000 € al año que se van sin que nadie lo apunte.
Un asistente bien montado no sustituye a nadie: se ocupa de las preguntas de siempre para que las personas atiendan lo que necesita criterio. Es la misma idea que aplico en el resto de automatizaciones de procesos, aplicada al primer contacto con el cliente.
Qué sabe hacer
Horarios, precios orientativos, ubicación, plazos, formas de pago, qué necesita traer el cliente. Con vuestras respuestas, no las que se invente.
Consulta huecos reales de vuestra agenda, propone opciones, confirma y manda el recordatorio. Se acabó el ida y vuelta de mensajes.
Distingue al que pregunta por curiosidad del que quiere comprar, y os pasa solo el segundo con el contexto ya recogido.
Hace las preguntas necesarias, valida lo que falta y os deja la ficha lista para presupuestar en vez de una conversación suelta.
De noche, en fin de semana y en agosto. La mayoría de las consultas que se pierden llegan cuando no hay nadie.
Si detecta una queja, una urgencia o algo que se sale del guion, para y os avisa al momento. No improvisa.
Dónde atiende
No hace falta que aprendan una herramienta nueva. El asistente se coloca en los canales que ya usan.
Cómo se monta
Las preguntas que os hacen cada día y las respuestas que dais. Ese material es el 80 % del trabajo y ya lo tenéis.
En dos semanas responde las consultas más frecuentes. La probáis con clientes reales antes de ampliar nada.
Agenda, CRM, catálogo o facturación, para que además de responder pueda hacer cosas: citas, fichas, avisos.
Reviso las conversaciones del primer mes y corrijo lo que falla. Ahí es donde un asistente pasa de correcto a bueno.
Todos hemos discutido con un bot que no entendía nada. Esos son árboles de respuestas fijas: si no escribes exactamente lo previsto, se atascan. La diferencia está en tres decisiones de montaje:
Y algo que no siempre se dice: hay negocios donde no merece la pena. Si recibes cuatro consultas a la semana, el asistente no te va a devolver lo que cuesta. En la primera reunión te lo diré.
Dudas frecuentes
Un chatbot clásico funciona con un árbol de respuestas fijas: si el cliente no escribe exactamente lo previsto, se queda bloqueado. Un asistente con IA entiende lo que le preguntan aunque esté mal escrito o formulado de otra manera, y responde con la información real de tu empresa. La diferencia la nota el cliente a los dos mensajes.
Solo si está mal montado. El asistente responde a partir de vuestros documentos, precios y normas, no de lo que el modelo sepa por su cuenta. Cuando la pregunta se sale de ahí, lo dice y avisa a una persona en lugar de improvisar. Además hay un punto de validación humana antes de cualquier compromiso: dónde está ese punto lo decidís vosotros.
Entre tres y seis semanas según la complejidad. La primera versión, respondiendo las preguntas más frecuentes, suele estar lista en dos semanas para que la probéis con clientes reales antes de ampliarla.
Poco: una línea de WhatsApp Business y las respuestas que ya dais cien veces al día. Si tenéis agenda digital o CRM, se conecta; si no, se puede montar. La primera reunión sirve justo para ver con qué contáis.
Las conversaciones se procesan en infraestructura europea que yo administro, o en la vuestra si lo preferís. Firmamos el contrato de encargado de tratamiento que exige el RGPD y os documento qué dato pasa por dónde y cuánto se conserva.
En cualquier momento y sin permanencia. El asistente es vuestro, el código también, y podéis apagarlo o llevároslo a otro proveedor. No trabajo con contratos de los que cuesta salir.
Empieza por aquí
Una hora sin coste. Salimos con una idea clara de cuántas consultas se están perdiendo y qué se puede recuperar.