Página por tratamiento
Implantes, ortodoncia invisible, estética, odontopediatría. Cada tratamiento tiene su página: quien busca «implantes dentales» no quiere aterrizar en la home.
Webs por sector
Una web dental no se juzga por lo bonita que es, sino por cuántas primeras visitas genera al mes. Página por tratamiento, cita en dos toques, urgencias siempre visibles y la ficha de Google trabajando a vuestro favor.
En una clínica dental conviven dos pacientes que buscan de forma completamente distinta, y una web que solo atiende a uno pierde al otro.
El de urgencia tiene dolor, busca desde el móvil y decide en menos de un minuto. No lee, no compara: quiere un teléfono grande y saber si le atendéis hoy. Si tarda en encontrarlo, llama a la clínica de al lado.
El de tratamiento largo —implantes, ortodoncia— se lo piensa semanas. Visita cinco clínicas, compara precios, lee reseñas y vuelve dos o tres veces antes de pedir cita. A ese hay que contarle el procedimiento, resolverle el miedo y hablarle de financiación.
Un implante con su corona cuesta bastante más de mil euros y una ortodoncia varios miles. Una sola primera visita al mes ya paga la web entera, y a partir de ahí todo lo que llegue es margen.
A eso se suma algo que casi ninguna agencia tiene en cuenta: la publicidad sanitaria está regulada. No se pueden prometer resultados, hay que identificar al responsable sanitario y varias comunidades limitan el uso de imágenes de tratamientos. Una web dental mal planteada no es solo poco eficaz: puede acarrear un problema con el colegio profesional.
Pruébalo
La Clínica Serrano no existe: es una clínica inventada para que puedas probar esto. Fíjate sobre todo en lo que NO hace: no diagnostica, no estima precios y no promete que no duela.
Buenas tardes, soy el asistente de la Clínica Dental Serrano. Puedo informarle de tratamientos y horarios, o dejarle pedida una cita. ¿En qué puedo ayudarle?
Un asistente de una clínica que opina sobre síntomas es un problema legal, no una ventaja. Este muestra interés, dice que hay que verlo en consulta y ofrece cita. Esa frontera se escribe en su configuración.
Qué incluye
Implantes, ortodoncia invisible, estética, odontopediatría. Cada tratamiento tiene su página: quien busca «implantes dentales» no quiere aterrizar en la home.
Formulario corto y WhatsApp visible en todo momento. La mayoría de las peticiones llegan desde el móvil y con prisa.
El paciente con dolor no navega: busca un teléfono. Si tarda diez segundos en encontrarlo, llama a la clínica siguiente.
Las dos preguntas que frenan una decisión. Contestarlas en la web filtra visitas y ahorra llamadas.
La prueba social pesa más en salud que en ningún otro sector, pero copiarlas a la web como reclamo roza la publicidad sanitaria prohibida. Se enlaza la ficha de Google, que las escribe el paciente en una plataforma ajena, y se automatiza la petición tras la visita.
En dental, el mapa se lleva la mayoría de los clics. Categorías, fotos, horarios, servicios y publicaciones periódicas.
Aparece en el pie de página o dentro de «Contacto». El paciente con dolor no llega hasta ahí. El teléfono tiene que estar fijo y visible en el móvil, y el botón de urgencias separado del resto.
Una página de «Servicios» con seis párrafos no posiciona para ninguno. Quien busca «ortodoncia invisible» quiere una página que hable solo de eso. Cada tratamiento necesita su URL, sus fotos y sus preguntas frecuentes.
La primera duda de cualquier paciente es cuánto cuesta y si puede pagarlo a plazos. No hace falta publicar una tarifa cerrada —cada boca es distinta—, pero sí una horquilla orientativa y las condiciones de financiación. Quien no lo encuentra, se va a buscarlo a otra web.
Estos tres arreglos suelen notarse antes que cualquier trabajo de posicionamiento, porque no cambian cuánta gente llega: cambian cuánta de la que ya llega pide cita.
¿Ya tenéis web?
Nueve comprobaciones sobre la web pública de una clínica dental. Sin registro y sin dejar el correo: el resultado se ve aquí mismo.
Dudas frecuentes
Entre dos y tres semanas desde que tengo los textos y las fotos. La parte que más suele retrasar no es el desarrollo: es reunir el material de la clínica. Si no tenéis fotos propias, lo hablamos antes de empezar.
Sí. Se puede integrar con los sistemas de gestión habituales para que las peticiones de cita entren directamente en la agenda en lugar de llegar por correo y tener que teclearlas. Se estudia caso por caso, porque no todos ofrecen la misma conexión.
Con cuidado. La publicidad sanitaria está regulada y varias comunidades autónomas restringen el uso de imágenes de resultados, además de exigir consentimiento expreso del paciente. Lo montamos de forma que cumpla y, si hay dudas, se consulta con el colegio profesional antes de publicar.
Los datos de salud son categoría especial en el RGPD y exigen medidas reforzadas. Por eso el formulario web pide lo mínimo para dar cita y nunca detalles clínicos, se cifra el envío y se firma el contrato de encargado de tratamiento. La historia clínica se queda en vuestro software, no en la web.
Depende de dónde aparezcáis y para qué. Aparecer buscando el nombre de la clínica es fácil; aparecer buscando «implantes dentales» más vuestra ciudad es lo que trae pacientes nuevos. En la primera reunión os digo en qué posición estáis realmente para cada tratamiento.
Sí. La web y el posicionamiento se hacen igual de bien en remoto; solo las reuniones presenciales quedan limitadas a Valencia y alrededores. Buena parte del trabajo se hace por videollamada.
¿Despacho de abogados? Hay una página específica sobre diseño web para abogados. Y si además os interesa que el WhatsApp coja las citas solo, mirad el asistente para empresas.
Empieza por aquí
Media hora sin coste. Reviso vuestra web y vuestra ficha de Google, y os digo en qué posición estáis para cada tratamiento frente a las clínicas de vuestra zona.