Webs por sector

Diseño web para restaurantes que llena mesas

Carta que Google puede leer, reserva directa sin comisiones y un WhatsApp que contesta a las dos de la tarde, cuando no hay nadie libre para coger el teléfono.

2-3 semanas de entrega Carta editable por vosotros Sin permanencia

En hostelería, la web no es lo que más importa

Te lo digo de entrada aunque me quite trabajo: la mayoría de vuestros clientes deciden sin llegar a entrar en vuestra web. Buscan «restaurante japonés Valencia», miran el mapa, ven las fotos y las reseñas, y eligen ahí mismo.

Por eso en restauración el orden de prioridades es distinto al de cualquier otro negocio:

  • 1.º La ficha de Google. Es vuestro escaparate real. Fotos, platos, horarios y publicaciones.
  • 2.º Las reseñas. Deciden más que cualquier texto que podáis escribir.
  • 3.º La carta. Que se lea bien en el móvil y que Google pueda indexarla.
  • 4.º La reserva. Que se pueda hacer en dos toques, sin llamar.
  • 5.º El resto de la web. Importante, pero no es donde se juega.

Un restaurante con una web preciosa y la ficha de Google abandonada pierde clientes todos los días. Al revés no.

Donde de verdad se está yendo el dinero

Los portales de reserva y las plataformas de reparto traen clientes nuevos, y eso vale dinero. El problema es otro: también cobran comisión por el cliente que ya os conocía y que solo buscaba dónde reservar o pedir.

Ese cliente es el más rentable que tenéis, y es el que más fácil se recupera: con canal propio de reserva y de pedido para recoger, vuelve gratis. No hace falta dejar los portales — hace falta dejar de pagar dos veces por lo mismo.

Y las llamadas del mediodía

A las dos de la tarde suena el teléfono y no hay nadie que pueda cogerlo. Cada llamada perdida a esa hora es una mesa que se va a otro sitio, y suele ser la franja en la que más se llama.

Un asistente en el WhatsApp responde horarios, disponibilidad y toma la reserva mientras vosotros estáis en el pase. Es la misma implantación de IA que hago para otros sectores, ajustada a hostelería.

Qué incluye

Pensado para cómo se elige un restaurante

Carta en HTML, no en PDF

Un PDF no lo lee Google, tarda en abrirse y en el móvil obliga a hacer zoom. La carta en web se indexa, carga al instante y se actualiza sin diseñador.

Alérgenos bien resueltos

El Reglamento UE 1169/2011 obliga a informar de los catorce alérgenos. Se integra en cada plato sin ensuciar la carta.

Reserva directa, sin comisión

Vuestro propio canal de reservas. Cada mesa que entra por aquí en lugar de por un portal es dinero que no se lleva nadie.

WhatsApp que contesta en pleno servicio

A las dos de la tarde nadie puede coger el teléfono. Un asistente responde horarios, disponibilidad y toma la reserva mientras vosotros trabajáis.

Ficha de Google como escaparate

En restauración la mayoría de la gente decide desde el mapa, sin llegar a entrar en la web. Fotos, platos, horarios y publicaciones semanales.

Fotos que abren el apetito

Es el factor que más convierte de todos. Os digo qué fotos hacen falta y, si no las tenéis, os pongo en contacto con quien las hace.

El error de la carta en PDF

Es lo primero que miro y lo tiene casi todo el mundo. Un PDF colgado como carta falla en tres cosas a la vez:

  • Google no lo lee bien. No apareces cuando alguien busca «arroz a banda Valencia», aunque lo tengáis en la carta desde hace años.
  • En el móvil es incómodo. Zoom, desplazamiento lateral, texto minúsculo. Y el móvil es el 80 % de vuestras visitas.
  • No lo podéis cambiar. Cada subida de precio depende de quien tenga el archivo original.

La carta en HTML se posiciona por cada plato, se lee de un vistazo en el móvil, incluye los alérgenos donde corresponde y la actualizáis vosotros en dos minutos.

Dudas frecuentes

Lo que me preguntan los restaurantes

¿Por qué dices que la carta en PDF es un error?

Por tres motivos: Google no indexa bien su contenido, así que no apareces cuando alguien busca un plato concreto; en el móvil hay que hacer zoom y desplazarse, que es donde te lee el 80 % de la gente; y cada cambio de precio obliga a rehacer el archivo. La carta en HTML se lee bien, se posiciona y la actualizáis vosotros en dos minutos.

¿Esto sustituye a los portales de reservas?

No necesariamente, pero sí reduce la dependencia. Los portales traen clientes nuevos y eso tiene valor. El problema es pagar comisión también por el cliente que ya os conocía y que solo buscaba dónde reservar. Con canal propio, ese vuelve gratis.

¿Y con las plataformas de reparto?

Igual: aportan volumen pero se llevan entre el 25 y el 30 %. Tener pedido propio en la web no las sustituye, pero recupera al cliente habitual, que es el que más margen deja. Se puede montar solo para recogida en local, que es lo más rentable.

¿Cuánto se tarda?

Dos o tres semanas si tenéis las fotos. Si hay que hacerlas, contad una más. La carta es lo que más tiempo lleva por vuestra parte: hay que revisar precios y alérgenos plato a plato.

¿Puedo actualizar la carta yo mismo?

Sí, se deja preparado para que cambiéis platos y precios sin tocar nada más y sin depender de mí. Es imprescindible en hostelería, donde la carta cambia por temporada.

¿Merece la pena si vivimos de la clientela del barrio?

Depende. Si estáis siempre llenos y no buscáis crecer, seguramente no. Si tenéis días flojos entre semana o queréis llegar a gente que no os conoce, la ficha de Google y la reserva directa son lo que más rápido se nota.

¿Buscas aparecer más arriba en Google en tu zona? Mira posicionamiento web en Valencia. También hay páginas para clínicas dentales y despachos de abogados.

Empieza por aquí

Dime cómo os llegan hoy las reservas.
Te digo cuántas se están perdiendo.

Una hora sin coste. Reviso vuestra ficha de Google, vuestra carta y cómo aparecéis frente a los restaurantes de vuestra zona.